¿Descansar? sí, claro, como si no tuvieras tú nada más que hacer.
¿Ejercicio? uy, si no tienes tiempo para descansar, como para ir al gimnasio.
¿Emociones? las tienes, a flor de piel además, pero vas en automático por la vida y solo te permites una llorera de vez cuando, si estás hasta arriba.
¿Adelgazar? estás harta de dietas, has probado tantas que ya ni recuerdas sus nombres.
Pero observas a mujeres como tú que han conseguido cambiar esos hábitos, y las ves radiantes, seguras de sí mismas, orgullosas de sus cuerpos tal y como son, o luciendo ropa que hace meses no se podían poner.